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Elías de Andrés, ha ascendido nuevamente (segunda vez) al techo de América del Norte PDF Imprimir E-mail
Escrito por administrador   
Jueves, 11 de Agosto de 2011 09:24

El montañero segoviano del grupo Aguacero y guía de montaña Elías de Andrés Martos, culmina su 3ª expedición al Mckinley con nueva cumbre a sumar a la ya conseguida en su expedición individual en mayo de 2009. Elías se ha encontrado trabajando en el techo de América entre el pasado 15 de junio y hasta el 8 de julio guiando un expedición para la compañía estdounidense que lo emplea desde hace 3 años “Rainier Mountaineering” pionera en la guianza de escaladas en EE.UU. en general y en Alaska en particular. Si bien el año pasado tuvo que descender atendiendo a una de sus clientes con mal de altura, este año un fuerte equipo de escaladores internacionales (2 indios, 1 vietnamita, 1 canadiense y 2 americanos) oyaban la cumbre de la mano de Elías y de su compañero guía Mike Haugen. “Ha sido la vez que más tiempo he pasado en esta montaña, pues el tiempo no acompañaba. Pero cuando se tiene paciencia y motivación, todo sale bien.” Los expedicionarios llegaron a pasar hasta una semana en el 4º campamento donde en una jornada invirtieron hasta 6h cortando bloques de nieve para fortalecer los muros que protegerían sus tiendas de ráfagas de hasta 100km/h o los 5 días en el 5º campamento esperando al buen tiempo, incluyendo un primer intento fallido a cumbre. “En montañas como el Mckinley el 45% es mental. Otro 45% es la meteorología. Si tienes estas dos contigo, a poco que aportes fisicamente lo tienes en la mano.”  El Mckinley (Denali) se encuentra a pocos Km del Círculo Polar Ártico, donde a la gelidez propia de esas latitudes se le unen el adelgazamiento de la atmósfera próxima al polo, haciendo que las condiciones de este pico de 6194m se asemejen a las de montañas muchos metros más altas más próximas al ecuador.  


Además de las tareas de guía y escalada propias de su propia expedición, Elías de Andrés, (al estar en el marco de una de las 5 compañías a las que el departamento de Parques Nacionales americanos extiende concesión para guiar legalmente en el Mackinley,) ha tenido que realizar tareas de equipación de la montaña. “Esta es una dura tarea que los guías de montaña allí realizamos para poder realizar nuestro tabajo y para que los escaladores que vienen de todo el mundo puedan ascender a esta montaña.” Mientras estaban en el campamento 5º, una tormenta depositó más de un metro de nieve, cubriendo las cuerdas fijas y los anclajes que el 99% de los escaladores usan. Elías y su compañero, aprovechando la jornada de descanso que las condiciones adversas brindaban a sus clientes, se emprendieron a reequipar parte de la ruta que quedó sepultada y así poder al día siguiente abrir las posibilidades de cumbre con un margen de seguridad. “Basicamente escalas la montaña dos veces y te metes una paliza increíble. Llevas muchos kilos entre estacas, mosquetones y cuerda. Aquí no hay Sherpas como en el Himalaya a los que pagas para que te cosan la ruta, sino que para que podamos trabajar, estamos obligados a mantenerla nosotros mismos. Pero por eso vamos a la montaña, porque nos gusta el trabajo dedicado, altruísta y duro y para que así muchos puedan volver a casa felices de haber conseguido sus objetivos. Es muy bonito.” 

En la montaña, una vez más Elías compartió momentos con figuras mundiales entre los guías de montaña, como su compañero Dave Hann, que venía unos días por detrás, ya que regresaba del Everest consiguiendo su 13ª cumbre convirtiéndose en el occidental con más ascensiones al techo del mundo o con Lakpa Sherpa, quien tiene el récord de velocidad al Everest. Elías se encuentra de vuelta a los pies del Monte Rainier, base de operaciones de la compañía de guías para la que trabaja, donde seguirá realizando ascensiones al mismo y a otros picos de la cordillera “Cascadas del Norte” como el Frobidden Peak o el Shuksan no solo trabajando, sino preparando su expedicón al Himalaya de este otoño, donde intentará su primer 8000, además de otros picos menores pero dífíciles. “En septiembre parto para el Himalaya con un gran proyecto entre manos. Son varios años de haber podido ir y no querer, pero necesitaba estar preparado para llevar a cabo un proyecto de escalada en condiciones, sin sherpas, sin oxígeno  embotellado y a montañas y rutas menos vistadas y más técnicas,  y de manera totalmente autónoma. Me gusta ir con pies de plomo en el alpinismo y ahora me siento preparado para llevar a cabo un proyecto de embergadura. Llevo varios inviernos preparando la escalada en hielo técnica pasando hasta 7 meses al año colgado del sólido elemento y mi trabajo como guía al lado de estas figuras mundiales me aporta muchos conocimientos. Ahora creo estar preparado para intentar llevar el nombre de mi club, el Aguacero, con dignidad al Himalaya. Pasaré allí 3 meses intentando hacer diferentes ascensiones, siempre lo que la montaña nos deje” Ahora a seguir trabajando duro y con ilusión.

 

Fuente: CD Aguacero

 
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